El impacto de La Colosa

Impacto Ecológico

Un proyecto de esta escala masiva también implica un gran impacto a nivel ecológico y social.

Impacto ecológico

El archivo “La Colosa: una muerte anunciada" hace una pronóstico del impacto planeado del vertido de residuos de roca, de la instalación de almacenamiento de relaves, del consumo de agua y de electricidad de la mina a cielo abierto.

El vertido de residuos de roca: Los autores sostienen que es probable que la mina producirá durante su vida útil 100 millones de toneladas de residuos de roca. No sólo se trata de un volumen muy grande de residuos a ser vertidos en otro lugar. Mucho más problemático es que estos residuos de roca, debido a la alta cantidad de metales que contienen, causarán la contaminación de la superficie y aguas subterráneas ("drenaje ácido de minas"). Esta contaminación permanecerá también después del cierre de la mina.

La instalación de almacenamiento de relaves (o presa de relaves): la topografía, no permite construir la instalación de almacenamiento de relaves cerca la mina a cielo abierto, esta instalación se  construiría en una zona más plana a unos 100 kilómetros de Cajamarca. La instalación de almacenamiento de relaves del proyecto La Colosa amenaza con ser la más grande en el mundo. Según las cifras de la empresa, la presa tendría una capacidad de 1.420 millones de toneladas y una altura de 250 metros. La presa es una amenaza muy importante para la población local. La proporción de los problemas y errores de tal presa es la más alta en todo el mundo. Puesto que la altura de la presa es tan excepcional, los riesgos potenciales se elevan.

Páramos y consumo de agua: Los páramos son un ecosistema único de las plantas en el norte de los Andes que se encuentra en las montañas justo por debajo de la línea de nieve. Los páramos son tan valiosos porque sirven como un depósito de agua asegurando la humectación y la fertilidad de las zonas más bajas. 50 hectáreas del proyecto La Colosa se sitúan en el área de páramos. Basado en las presentaciones que AGA da a sus inversores parece que AGA llevó a cabo perforaciones en la zona donde los páramos empiezan. Recientemente (en el año 2016), sin embargo, la Corte Suprema de Colombia prohibió todas las actividades mineras en las tierras altas (= páramos). Según la corte, la extracción de  petróleo y de oro en las tierras altas causa demasiado daño al ecosistema, que es esencial para el suministro de agua de las ciudades situadas más abajo como Bogotá.

La Colosa también amenaza la cantidad de agua disponible para el consumo y la agricultura ya que la minería consume una gran cantidad de agua. Se prevé que bajo la influencia del cambio climático habrá escasez de agua en el departamento del Tolima. El proyecto La Colosa no haría sino empeorar tal situación.

Electricidad: Se espera que el consumo de electricidad de la mina planeada sería mayor que el consumo de todos los habitantes del departamento del Tolima. Parece que los proyectos hidrológicos masivos que se abren en toda Colombia y también en Tolima son destinados principalmente para proporcionar electricidad para proyectos como La Colosa. Esos proyectos hidrológicos a su vez tienen un gran impacto sobre los ecosistemas naturales.

Hoy en día los habitantes de Cajamarca ya sienten el impacto de la minería en la vida diaria. El empleo creado por la empresa y los proyectos ejecutados bajo la apariencia de responsabilidad social corporativa dividen la comunidad local. De aquellos que reciben apoyo directo de la compañía también se espera que apoyen la empresa. En los últimos años ha surgido un desacuerdo agudo en la sociedad entre quienes están a favor y quienes están en contra de la mina. En el nivel de política local 9 de los 11 concejales consideran la mina como inevitable.

Aunque el proyecto La Colosa se encuentra todavía en la fase de exploración, la presencia de la empresa minera tiene un impacto importante en la situación social y económica en Cajamarca. Un ejemplo es el alquiler en Cajamarca que por la llegada de proyectos a gran escala en la zona (incluyendo el proyecto planificado La Colosa) se ha quintuplicado. Además, los propietarios prefieren alquilar a trabajadores que vienen de otro lado fuera de Cajamarca en vez de a familias con niños y madres solteras (proyecto solidario Colombia, 88). El precio de los alimentos también ha aumentado.

La resistencia social

Desde que la compañía minera hizo público su ambición de construir el proyecto La Colosa en 2007, la población local ha comenzado a unirse. La gente sale a la calle para protestar contra la llegada de la mina, denuncia las irregularidades de la empresa y defiende visiones alternativas para la región. En Cajamarca surgieron diferentes organizaciones: el colectivo juvenil COSAJUCA, una organización que promueve el ecoturismo en la región como un proyecto de desarrollo alternativo para la región, varias organizaciones agrícolas que apoyan a la agricultura a pequeña escala (por ejemplo Apacra y UCAT). En el año 2010 también surgió el Comité Ambiental y Defensa de la Vida que une varias organizaciones, iniciativas ciudadanas, colectivos, grupos ecologistas, estudiantes, académicos y ciudadanos independientes. Desde entonces este comité solo se hizo más fuerte y se ha llevado a la creación de nuevos comités en varios municipios. También es importante el compromiso académico a través de los movimientos que surgieron dentro de la Universidad del Tolima y UniQuindio.

Desde 2009, los ciudadanos y los movimientos sociales protestaron en varias formas en contra de la llegada de la mina: a través de una audiencia pública, una demanda legal colectiva contra las autoridades ambientales y mineras del Estado colombiano, a través de toda una serie de grandes marchas de protesta llamados ''Marchas Carnavales”, debates públicos, reuniones municipales y referendos locales. También a nivel político, hay voces que piden abandonar las concesiones mineras, como el alcalde de Ibagué y algunos parlamentarios que dieron visibilidad al caso en el parlamento.

Uno de los principales eventos de la serie de acciones de protesta fue el referéndum local de Piedras en julio 2013, donde se hizo la pregunta si la empresa tenía que obtener la aprobación para sus actividades mineras en el municipio. 99% votó en contra de la presencia de la empresa en el territorio. Fue la primera vez que se llevó a cabo un referéndum local sobre la actividad minera y recibió mucha atención de los medios nacionales. Sin embargo, aunque el referéndum es un mecanismo legalmente vinculante en la constitución de Colombia, el tribunal de Colombia cuestionó la legalidad de la realización del referéndum.

En 2016, movimientos locales de Cajamarca también planearon organizar tal referéndum local en la esperanza de retrasar aún más el proyecto y finalmente detenerlo. Finalmente, el referéndum se hizo el 26 de marzo de 2017.